La novela sándwich

La realidad del escritor
Es duro enfrentarse a la hoja en blanco, pero como escritores y es nuestro trabajo, sentarnos cada día las horas convenidas a escribir, puesto que es mucho mas importante el hábito diario, que esperar a la llegada de la inspiración de las Musas, que nos puede encontrar en cualquier sitio y a cualquiera hora.
Entonces te sientas como cada día delante del portátil, y después de una lluvia de ideas o algún ejercicio de escritura creativa, ya tienes unas cuantas ideas para relatos. También puede suceder que has tenido una prolífica vida de escritor amateur, y tienes escritas historias sueltas que nunca llegaste a publicar, pero que tienen potencial aunque no llegan a una extensión que se pueda categorizar como novela.
Así que piensas en hacer un “potaje” de historias, cada una conservando su esencia pero, con un nexo en común que sería el tema, por ejemplo “Historias de Amor”. El problema es que no todas son de amor.
¿Y que puedo hacer ahora?
Sientes la necesidad de alimentar tus ganas de escribir una novela, y te haces un sándwich.
Organizas y analizas las historias, coges una como trama principal y las otras dos o tres como sub tramas. Esas historias las troceas convenientemente, con coherencia en partes del sándwich; lechuga, queso, jamón, tomate para quien le guste, etc. y las rebanadas de pan serían las tapas de tu libro.
Queda claro que si tienes las historias para la trama principal y sub tramas, debes haber creado cada uno de los personajes, en una ficha mas o menos completa, según el peso de cada uno de ellos en las historias. Los lugares en los que se van a desarrollar dichas historias, y todo lo que te permita una vez que lo tengas, escribir tu novela sin parones.
Esto que te cuento es para personas que escriben de Mapa osea, que tienen todo controlado y una estructura bien definida, para no perderse entre el barullo de historias que se van a entremezclar. Los que escriben de brújula sin un destino fijo, lo tendrían complicado si quieren escribir una novela basada en distintas historias, puesto que su brújula se volvería loca y no sabría hacia donde apuntar.
El montaje del Sándwich
Ya tenemos las rebajadas y los ingredientes necesarios para crear nuestra estructura, así que cogemos una hoja de lechuga, una loncha de queso y otra de jamón y las vamos poniendo una sobre de la otra. Está claro, que nosotros empezaríamos la casa por el tejado para poder dar coherencia a la estructura y no perdernos. Comenzando desde el principio o desde el centro de las historias, vamos montando una debajo de otras las escenas que teníamos troceadas hasta terminar nuestro primer borrador de la novela. La corrección definitiva y la lectura por un lector cero, puedes hacerla tú mismo o contratar los servicios de un profesional.
Algo que puedes hacer al comienzo es, definir si las historias se van a desarrollar cada una por su cuenta, sin tener nada que ver una con otra hasta el final, o si las tramas convergen o se tocan en ciertos momentos. Por ejemplo, historias de personas que hacen su vida cada una por su lado y que no se conocen de nada, pero todas sufren el mismo terremoto o Tsunami.
Ahora te toca crear tu propio sándwich a tu gusto…
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